Guiños a Cervantes
El escudero de Cervantes y el Caso del poema cifrado

[Babieca] Metafísico estáis.
[Rocinante] Es que no como...

Desde este irónico verso del divertido diálogo entre Babieca y Rocinante, que es el conjuro que suele usar JL para rescatar a su “hermano” Miguel Saavedra, cuando este se abisma en la melancolía, hasta las palabras finales del protagonista, que se siente él también «más versado en desdichas», toda la novela está trufada de cervantismo. Muchas son las palabras y las frases entresacadas de sus obras que he puesto en boca de mi Cervantes de ficción (entrecomillándolas).
Andrés es el nombre del mancebo azotado por el rico labrador Juan Haldudo en el Quijote, y es también el de mi escudero de ficción.

La gitanilla aporta unos versos y las referencias al maravilloso personaje de Preciosa; El celoso extremeño, algún refrán del pícaro Loaysa en boca del monje de los conventos; el Persiles, el episodio del tabernero sevillano Silvestre de Angulo y su bárbara venganza, al que hace referencia Mariví. En Rinconete y Cortadillo, sus protagonistas: Pedro del Rincón y Diego Cortado, serán niños de la esportilla, como Andrés, antes de recalar con todos los honores, gracias a sus habilidades mañosas, en el patio del Monipodio.
Y si estos son los aportes de estas obras, el Quijote lo aporta casi todo, sus diálogos, anécdotas y personajes se citan con profusión en la novela. Y el Quijote es, al fin, la llave que le servirá a Miguel Saavedra para intentar derribar la hermética muralla de fray Tobías.

Manuel Berriatúa